El Bernabéu termina entre protestas
El Celta golpea en la segunda parte y aprovecha el descontrol final del Real Madrid

El Real Madrid cerró la noche con una derrota ante el Celta de Vigo en un partido que pasó de la insistencia blanca al caos absoluto en el tramo final. El conjunto gallego resistió durante muchos minutos las llegadas del equipo de Xabi Alonso y encontró el premio tras el descanso gracias a la aparición de Williot Swedberg, decisivo con dos goles. El choque acabó además con tensión, expulsiones y protestas continuas hacia el árbitro Alejandro Quintero.
El inicio tuvo poco ritmo. El Celta apareció primero en campo rival, aunque sin claridad, mientras el Madrid intentaba instalarse en la posesión. La primera interrupción llegó pronto por un golpe sufrido por Pablo Durán, aunque el delantero pudo seguir sobre el césped. Los locales movían el balón con paciencia y buscaban espacios ante una defensa viguesa muy junta.
Arda Güler fue el jugador más activo del primer tiempo. El turco encontró huecos entre líneas y generó las primeras ocasiones claras. En una de ellas dejó atrás a la defensa y se plantó ante Ionut Radu, pero el guardameta respondió con una parada abajo. Poco después, Bellingham tuvo una opción franca tras un saque de esquina, aunque su remate de cabeza salió centrado.
El Celta respondió con Bryan Zaragoza intentando acelerar cada transición. El extremo buscó profundidad y obligó al Madrid a correr hacia atrás en varias acciones. Aun así, el conjunto visitante sufrió durante buena parte del primer acto. Mbappé filtró un pase que dejó a Güler solo dentro del área, pero el disparo del mediapunta salió rozando el poste.
La lesión de Éder Militão alteró los planes de Xabi Alonso antes del descanso. El central tuvo que abandonar el partido y dejó su sitio a Rüdiger. El Madrid mantuvo el control y siguió acumulando aproximaciones. Vinicius también tuvo una ocasión clara antes del intermedio, aunque Radu volvió a sostener al Celta con otra intervención importante.
El encuentro cambió tras el paso por vestuarios. Claudio Giráldez introdujo a Swedberg y el sueco tardó poco en dejar su huella. Primero avisó Valverde con un disparo que obligó a intervenir a Radu. Después llegó el golpe visitante. Swedberg recibió dentro del área y resolvió con un remate de tacón que sorprendió a Courtois y silenció el Bernabéu.
El gol alteró el escenario. El Madrid adelantó líneas y empezó a atacar con más precipitación. Vinicius y Mbappé acumularon intentos, aunque casi siempre encontraron una pierna rival o un disparo desviado. El Celta, más cómodo con espacios, esperaba el momento para salir al contragolpe.
Swedberg estuvo cerca de ampliar la ventaja con un disparo raso que obligó a Courtois a intervenir con reflejos. Poco después llegó otra acción decisiva: Fran García vio la segunda amarilla tras una entrada a destiempo y dejó a los locales con diez jugadores. A partir de ahí el partido se volvió más tenso.
Bellingham fue amonestado por protestar y Xabi Alonso también recibió tarjeta tras dirigirse al colegiado desde la banda. El Madrid siguió empujando pese a la inferioridad. Mbappé tuvo una ocasión clara dentro del área y Gonzalo García rozó el empate con un cabezazo que salió fuera por muy poco. Tchouaméni también probó suerte tras un córner, aunque Radu respondió con seguridad.
El tramo final estuvo marcado por las discusiones constantes con el árbitro. Álvaro Carreras fue primero amonestado y después expulsado por sus protestas. Endrick vio la roja desde el banquillo y Rodrygo y Valverde también acabaron con tarjeta. El partido ya había perdido cualquier orden.
Con el Madrid volcado, el Celta encontró el espacio definitivo en el descuento. Aspas, recién incorporado, lanzó a Swedberg al espacio. El atacante ganó la carrera, encaró a Courtois y definió con potencia para cerrar el encuentro. El 0-2 confirmó la eficacia del equipo gallego y terminó de encender el ambiente en el estadio.
El pitido final llegó entre protestas de los jugadores blancos y celebración visitante. El Madrid dominó durante muchos momentos, generó ocasiones y obligó a Radu a intervenir varias veces, pero perdió el control emocional cuando el partido se complicó. El Celta, en cambio, resistió, esperó su oportunidad y castigó cada desajuste rival con una actuación decisiva de Swedberg.
